DUBROVNIK

...El balance fue desastroso: millares de obuses asolaron las iglesias, los palacios, las mansiones históricas. Uno de cada tres edificios se vio afectado y una decena de casas fueron totalmente destruidas. Más de 2.000 impactos de bala en los muros, centenares de avenidas agujereadas por las explosiones de las bombas. Pero ni un pedazo de muralla fue destruido: "La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo" es el lema ancestral de esta ciudad. Hoy, Dubrovnik ha reencontrado la libertad. Las huellas físicas de la guerra casi han desaparecido. Los tejados han sido reparados. La prosperidad está cada vez más al alcance de la mano con el paso de los años, como consecuencia de la apertura al turismo

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