LA MEZQUITA AZUL

Llamada en realidad Mezquita del Sultán Ahmed, en honor del Sultán que la mando construir, Ahmed I .

El exterior de la mezquita posee unos enormes jardines, varias edificaciones menores la rodean, dando fe del complejo que el Sultán mandó construir: una escuela coránica, un asilo, un centro comercial de artesanía, un “kervansaray”, alojamiento para camellos, una fuente y un “külliye”, complejo socio-religioso.

Seis minaretes coronan la mezquita, que tiene una estructura que la convierte en la más elegante de la ciudad. Las cuatro galerías del pórtico están cubiertas por 30 cúpulas que se apoyan sobre 26 columnas de mármol, granito y pórfido.

Pero lo mejor es su interior. Cuando penetramos en ella, como manda la tradición islámica, sin zapatos, lo primero que sentimos es la gran alfombra que cubre todo el espacio de la mezquita. Su limpieza es exhaustiva, ya que casi en todos los momentos podemos ver a un encargado limpiándola una y otra vez.

Luego nuestra vista se levanta hacia los cielos, hacia el techo de la mezquita, hacia la cúpula central. Y, por último notamos algo que nos rodea, una luz con una tonalidad azul, muy suave. 260 ventanales, que se alinean en cinco niveles permiten una filtración de la luz irrepetible, reflejando la luz en los 21.043 azulejos usados en su construcción, de color azul. De ahí el nombre que se le da a esta mezquita. Y se me pusieron los pelos de punta cuando entré en ella....

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